Paco Solsona, un escéptico al frente las startups latinas de Google

La timidez podría confundirle con una persona fría. Paco Solsona, el mexicano que lidera Google Launchpad para América Latina, observa y analiza antes de alzar la voz. Después, cual profesor dispuesto a compartir, comienza a relatar logros, metas y anhelos. Sin estridencias ni promesas exageradas.

Hace dos años y medios comenzó el programa que lidera. Una idea que surgió en Israel como piloto improvisado un lustro atrás. Comenzaron dando generosos créditos para usar sus herramientas, pero se dieron cuenta de que con eso no valía para impulsar las startups. Fueron más allá y así nació un plan que acelera varias compañías cada seis meses con un viaje de dos semanas a Silicon Valley. “Damos los contactos de la red global de Google y los ponemos a su disposición. No es fácil pero queremos dar las respuestas más avanzadas de Google en países emergentes”.

Entre los retos que ayudan a encarar a las startups se encuentran cuestiones como mantener su cultura cuando pasan de 20 a 200 empleados. “No solo vamos a problemas técnicos, sino a todo aquello que sea un dolor propio de una empresa que crece”, matiza.

Inicialmente apenas tenían eco. En la última hornada recibieron más de 1.000 solicitudes. En febrero han probado una fórmula distinta, traer a cinco startups que ya han pasado por sus manos para ver algunos aspectos específicos. Explica también que la red de mentores la forman algunas de las startups aceleradas anteriormente. Como se ve, no hay una regla fija, sino que van experimentando y adaptando el programa al crecimiento orgánico.

Como ya hicieron el pasado verano en Nigeria, en Lagos, van a abrir pronto un espacio propio en México, Argentina y Colombia, tres lugares prioritarios para Google en América Latina. En Sao Paulo ya lo tienen, centrándose en fintech. Desde ahí harán programas para cinco o seis startups dos veces al año. “No tomamos equity. Nosotros queremos ir de la mano con emprendedores, fondos, gobierno y aceleradoras”, defiende.

Preguntado por sus favoritas, sale como puede del aprieto: “Hay tantas que me gustan y no caben todas… Las aceleradoras locales tienen un gran papel en los primeros pasos. Pueden ayudar para después llegar aquí” .

Se le puede encontrar casi en cualquier aeropuerto o corriendo por las calles, de Bogotá, Buenos Aires o donde quiera que le lleve su misión, preparándose para su próximo maratón.

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