Julián Beltrán, obsesión con Google Glass

El fundador de Streye, antes Droiders, pasó de Murcia a Hong Kong


Google ha vuelto con sus gafas Glass, pero no como las conocíamos hace cuatro años. El concepto es distinto y el hardware muy parecido. El buscador ha decidido meter sus gafas dentro X Labs, la división de experimentación, el lugar dónde nacieron los globos que dan conexión o el coche sin conductor, que ahora es una empresa autónoma y se llama Waymo.

Glass, que acaba de desvelarse, será una herramienta para empresas. El cambio es fuerte, para empezar porque el software anterior cambia. Ya no tienen sistema operativo propio, sino una versión mínima hasta que el distribuidor le ponga su capa personalizada para el cliente. En España Streye, con sede en Murcia y Hong Kong ha dado la sorpresa. Tienen la concesión de esta tecnología que hasta hace nada era difícil de conseguir, pero, lo más interesante es el perfil que está detrás de este logro, Julián Beltrán.


Nos conocimos en un I/O (la conferencia de Google) y el encaje inicial fue complicado. Hablaba muchísimo y era, a la vez, escéptico con muchas apuestas. Tras un segundo encuentro nos dimos cuenta de que atesora conocimientos por encima de lo normal y le sobra pasión. A diferencia de muchos techies que miran por encima del hombro, este ingeniero disfruta explicando conceptos.

Julián Beltrán con el primer modelo de Google Glass.

Julián abrazó el primer modelo de gafas y bajo Droiders, nombre anterior de su firma, creó varias aplicaciones. Desde una que promocionaba un coche que iba de futurista, a un software para emitir intervenciones quirúrgicas en tiempo real. Sus inquietudes no terminan ahí, también ha conseguido hacer pruebas en minas de América Latina o que aseguradoras reconocidas confíen en su empresa para hacer software a medida de sus necesidades.

En 2015 conoció a Alfonso Colomé, junto al que ha hecho en lanzamiento, pero sus inquietudes no terminan ahí. Beltrán sigue explorando Asia, sus posibilidades y diferencias. Siguiendo de cerca la evolución de los mercados de divisas, con especial interés en criptomonedas e inversión en oro. También se atrevió con una cámara de bajo coste para hacer vídeos y fotos en 360 grados con solo conectarla al puerto de carga. Una manera ingeniosa de hacer accesible este tipo de contenido sin elevar el precio o tener que ir con un aparato adicional.

Pero sí, basta con aprovechar una de sus visitas a San Francisco, para compartir un buen tazón de ramen y descubrir que la pasión que desprende por Glass supera lo habitual. Su imaginación para darles usos interesantes, también.

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