Natalia Martos, una abogada exponencial

Entendió el legaltech antes de que tuviese nombre

Natalia Martos rodeada de tomos que caben en un CD-ROM.

Cuando a todo el mundo le aterraba la privacidad en redes sociales, ella ganaba premios y sentaba las bases de su legislación en Europa. Cuando los medios temblaban con la gestión de cookies, ella daba charlas demostrando que podrían generar riqueza. Mientras que muchos se rompen la cabeza tratando de entender el blockchain, ella define modelos de negocio. Y sí, no tiene miedo a que la inteligencia artificial comience a hacer tareas propias de abogados.

Tras su paso por Singularity University, Natalia Martos ha dado un salto, cómo no podía ser de otra manera, exponencial. Ha pasado de Olleros Abogados, un tramo efímero pero que dejó huella en su currículum, y acaba de fichar por Pérez-Llorca, el bufete más deseado de España en temas tech.

Sus comienzos fueron en una empresa especial, Prisacom, embrión de talento y comienzo de muchas ideas que hoy florecen. De ahí pasó a lo que todavía era una promesa y terminó por convertirse una aventura que marcó un hito. Fue la responsable legal de Tuenti, la red social española que acaparó horas y horas. Algo que parecía fácil pero construyó de cero, sin referencias. Ahí entabló una relación que hoy sigue viva con las instituciones de Bruselas; fue consciente del impacto de lo que tenía entre manos y lo que estaba por venir.

Entonces volvió a Prisa Noticias, donde creó multitud de contratos y, por encima de todo, fundó el marco para poder tener una base de datos depurada, legal y con posibilidades de interactuar y abrir la puerta a nuevos negocios. Nadie conoce la magia de las cookies como esta rondeña-granaína, nacida en Huelva.

Su tesón y apoyo para luchar contra el terrorismo, sobre todo en su fase en Tuenti, le valieron un galardón que pocas veces se recibe tan joven, y mucho menos por una labor desarrollada íntegramente en Internet. La Guardia Civil la condecoró con la Cruz de la Orden del Mérito. Un síntoma de que las cosas cambiaban en la administración. Una condecoración que servía a todo el sector para tomarse en serio los ciberdelitos y seguir sus pasos.

Más seria, pero los tomos siguen ahí.

Muchas startups comienzan modelos disruptivos. Como decía el lema de Facebook, se mueven rápido y rompen cosas. El problema es cómo arreglarlas una vez rotas sin que las consecuencias se lleven a la empresa por delante. Lo suyo sería dar con un perfil como el de Natalia antes de que estos suceda, pero ella también sabe ejercer de Señor Lobo si la ocasión lo merece (y lo puede demostrar).

Si de casualidad, paseando por el centro de Madrid, de pronto, vierais pasar una rubia sonriente sobre un monopatín remolcado por el fiero y tenaz Miller Francisco cual león con el carro de la Cibeles, seguramente hayáis tenido la suerte de cruzaros con Natalia.

Soy Silicio

Hecho con cariño y esmero en Madrid (por tiempo limitado)

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