Comunicar sin ofender, el triunfo de las habilidades suaves

Belén Ceballos, experta en realidad virtual y UX, explica cómo dar feedback en el trabajo

Belén Ceballos en el escenario de PlatziConf.

Belén Ceballos (Buenos Aires, 1986) es una caja de sorpresas. Apareció en el escenario de PlatziConf y nos rompió los esquemas. Nos conocimos en San Francisco, como no podía ser de otra manera, fue con una avocado toast y un café cargado. (Sí, somos de esa generación que quizá nunca se pueda comprar un piso porque le gusta desayunar rico) hablamos de realidad virtual y aumentada, de su pasión por explorar nuevos mundos y hacerlo de manera natural.

No faltó a E3, la gran cita del videojuego donde este formato cobra cada vez más relevancia. El pasado domingo paseamos por Santa Mónica con un té de tapioca antes de que la feria levantase el telón.

Belén, que forma parte del equipo de investigación de UX (experiencia de usuario) en Platzi tiene un amor platónico con el sistema de HTC, el Vive. Quizá el menos promocionado y el más avanzado de los que se han lanzado al mercado. Durante nuestro paseos hablamos de interfaces, narrativas y de cómo hace para mantener un peinado que solo saben llevar las personas con personalidad y seguridad en sí mismas. Ojo, no es un chiste, sino un piropo. Se atrevió, le sienta genial, y ahora está pensando en cómo dejar de gastar en peluquería y hacérselo ella misma.

Decíamos que nos sorprendió porque no habló de ninguno de estos temas en el escenario, sino de algo más importante para cualquier startup, empresa o persona que quiera vivir y trabajar en armonía con otros humanos.

El Santo Grial (en Silicon Valley todo es The Holy Grail) de la comunicación en grupo.

Las habilidades suaves, en inglés soft skills, tienen mucho más que ver con la empatía, comunicación y capacidad emocional que con la programación, diseño, finanzas… pero si se falla en ello es muy probable que el resto de esfuerzos hayan sido en vano (al final va a ser cierto que hay que recuperar las Humanidades, después de enterrarlas). Durante su ponencia explicó cómo dar y recibir feedback (tenía razón, en español la traducción de retroalimentación es bastante fea). Arrancó planteando dos preguntas: “¿Cómo comunicar el feedback?” y “¿Cómo te relacionas con tus colaboradores?”.

Además de hacerlo con tacto, también importa cómo se recibe, es un camino de ida y vuelta. Mejor dicho, es un ciclo. “No hay que tomárselo por lo personal”, explicó muy al estilo Vito Corleone, “sino asimilar el mensaje y entender qué se puede aplicar y mejorar de ello”. Remarcó que para ser efectivo, el feedback tiene que ser frecuente y constante, no hay que dejarlo morir.

En Silicio nos encanta ver a mujeres involucradas en el sector con valentía como para subirse al escenario y compartir conocimiento.

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