Gretel Perera, la venezolana que vino del frío

Un perfil único, fruto de un bagaje vital cosmopolita

Gretel (en primer plano, con vestido negro) con el grupo de Latinas in Tech de Austin

De los últimos coletazos de la fría y gris URSS, la colorida y cálida Venezuela, mezclado con el sabor ahumado de la barbacoa de Austin. La historia de Gretel Perera es la de una de las latinas más destacadas en el panorama tecnológico, no solo en Silicon Valley, forjada en un mundo de contrastes.

No es fácil llegar a un nuevo lugar. Sobre todo, cuando se hace por trabajo y apenas se conoce a nadie. En esos momentos, encontrar una mano tendida, marca un antes y un después. Gretel la ha tendido una y otra vez. Escucha con un sonrisa y siempre tiene una solución, un mensaje de ánimo.

Su travesía no ha sido sencilla, al contrario. A cambio, por el camino, se ha moldeado una personalidad única. Gretel, cuyo padre fue funcionario de su país, Venezuela, ejerció mientras tuvo un gobierno medianamente normal y estable. De niña vivió en Rusia, en la fría y gris Rusia de los últimos coletazos de la URSS. Lo de gris es literal, cuenta que apenas se vestían con colores y que ante la desconfianza, el espionaje (bueno, eso no ha cambiado tanto) generalizado y la escasez, el extranjero no era visto con buenos ojos. Aprendió a pasar inadvertida como mecanismo de defensa, supervivencia y pertenencia a una comunidad, a la vez que vivió a una edad muy temprana la caída de una ficción política desde dentro.

La típica foto de Linkedin

De ahí pasó a Venezuela, su país de origen, donde pasó de vivir embutida en capas y capas de ropa a descubrir que el ocio de sus amiguitas de la primaria y sus primas consistía en pasar horas en el salón de belleza, vestir prendas con tonos inimaginables en su mundo anterior y saber que el vaquero ceñido era el nuevo uniforme. Por momentos se sintió de ninguna parte. Su cuerpo cambiaba, de niña a mujer, y sus referencias era demasiado volubles. Todo por descubrir.

El siguiente destino diplomático fue Austin, donde hizo la carrera, encontró su espacio, vocación y amigos de los que duran para toda la vida. También su primera trabajo, en Dell, el titán tecnológico mundial.

Durante la reciente Code Conference tuvimos oportunidad de charlar con Phil Libin, el fundador y primer CEO de Evernote. Todavía destacaba la labor y pasión de Gretel y cómo fue capaz de abrir puertas en el mercado latino. En 2013 dejó Dell para impulsar la imagen de una de las aplicaciones más populares en los inicios de la AppStore de Apple. ¿Quién no tenía el icono verde del elefante en su primera pantalla?

La noche en que el grupo de Latinas in Tech, grupo del que es cofundadora y miembro de la junta directiva, recibió la visita de los bomberos, Gretel se había dejado la cartera en Google Launchpad. Por motivos de seguridad no le dejaron volver a por ella hasta el día siguiente. Lo que para cualquiera habría sido un drama, pasar una noche en una ciudad en la que ya no se vive, quizá retrasar un vuelo, para ella quedó en mera anécdota. Ya volvería al día siguiente…

La ya célebre noche de los bomberos

Hoy vive en Austin, donde ya ha activado el grupo local de Latinas in Tech, aunque no se pierde ni uno solo de los eventos en San Francisco. En su nueva ciudad ejerce de embajadora, lo lleva en la sangre. Nadie como ella para explorar esta especial ciudad texana, el lugar donde se llama queso (así en español) al queso fundido, cuna también de Whole Foods.

Desde allí controla las comunicaciones en el mundo hispano de HomeAway, parte del imperio Expedia, una fórmula alternativa a Airbnb con gran predicamento en Europa. Vive junto a sus padres, felices retirados que le echan un cable en la crianza de sus tres chicos, y su marido que ha pivotado del mundo de la ciberseguridad al fitness.

Pd.: Los amigos de Techie 8 destacaron su perfil hace poco. Aprovechamos para recomendar su newsletter diaria, llena de contenido interesante.

Soy Silicio

Hecho con cariño y esmero en San Francisco

Tenemos una newsletter: ¿Te apuntas?

Deja un comentario