Carlos Martín contra la tecnología fea

Tras su paso por China, lanza desde San Francisco Bellafit, un embellecedor de wearables

BellaFit, un embellecedor de Fitbit.

Las madres son las que tienen el radar más afinado. Con cada acto social relevante se repite la misma escena: “Pero, hija, ¿cómo vas a ir con eso?”. “Es que quiero medir los pasos, el pulso…”. “Te queda fatal, no pega nada”. Una escena que se repite con casi todos los wearables con alguna excepción, el Apple Watch si se cambia la correa y algunos de los Android Wear 2.0 de Fossil o Michael Kors.

Carlos Martín (Zaragoza, 1975) es consciente de este rechazo, pero no quiere que sea impedimento para disfrutar de los beneficios de los wearables, especialmente de Fitbit, la marca más popular en el sector del estilo de vida saludable. Pulseras sencillas con un alto componente social, lejos de los relojes de alta gama de los runners y amantes del crossfit pero muy prácticas. BellaFit, que acaba de nacer en Kickstarter quiere convertir estas pulseras en joyas. Así de sencillo, pero también poderoso.

La idea surgió hace año y medio, cuando su socia Karen se compró un modelo de Garmin: “Aunque quería llevarlo puesto lo máximo posible, no le gustaba nada como quedaba cuando iba al trabajo o salía a tomar algo por la noche. Así que decidimos trabajar en algo que le diera ese toque de moda al tracker, sin cubrirlo completamente”. Se unieron a Angie Kim, diseñadora que estuvo en IDEO, el estudio más laureado de Silicon Valley.

Entre los aparatos compatibles están Fitbit Flex, Flex 2, Alta, Alta HR, Charge, Charge HR and Charge 2, Xiaomi MiBand y la gama Garmin Vivosmart y Vivofit. Salen en tres colores: oro, oro rosa y plata. Y dos tamaños. Han cuidado los materiales para evitar alergias con recubrimiento en oro de 14k o Paladio en el modelo plateado. Aunque el precio es de 80 dólares, los primeros compradores tiene un descuento. (¡Corre!) Los envíos no tienen fronteras. Algo que no se da con la frecuencia que nos gustaría.

Tres modelos para hacer bonito tu Fitbit.

Para Carlos esta es la primera aventura paralela. Llegó a San Francisco hace poco más de un año, acompañado de su mujer y tres críos -animadores de los SF Deltas– después de ocho años en China, en Shenzhen. Trabaja en PCH Lime Lab, donde está implicado producción. No lo niega, le encanta: “Trabajar en una empresa de ingeniería como Lime Lab es especialmente interesante ya que tienes acceso a todo tipo de productos: anillos conectados, drones, wearables…”. Nos permitimos añadir que la incubadora de Lime Lab, Highway 1, está reconocida como una de las mejores para creadores de hardware.

De Silicon Valley destaca el espíritu emprendedor. Se ha contagiado tanto que ahí está BellaFit.

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Hecho con cariño y esmero en San Francisco

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